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Retrato de María de Hesse-Kassel
Imagen: Wikimedia Commons

María de Hesse-Kassel

1796–1880 · consorte del gran duque de Mecklemburgo-Strelitz

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María Guillermina Federica de Hesse-Kassel (Hanau, 21 de enero de 1796 – Neustrelitz, 30 de diciembre de 1880) fue princesa de Hesse-Kassel por nacimiento y, tras su boda, gran duquesa consorte de Mecklemburgo-Strelitz. Su figura interesa a la historia de la pintura y de las artes en la Alemania del siglo XIX sobre todo por su papel como mecenas y promotora cultural de su corte, más que por una obra pictórica propia documentada en las fuentes consultadas.

Nació en Hanau, en el landgraviato de Hesse-Kassel, como segunda hija del landgrave Federico y de la princesa Carolina de Nassau-Usingen. Por línea paterna era bisnieta del rey Jorge II de Gran Bretaña. Su tío paterno, el landgrave Guillermo I, vio elevado su título a elector de Hesse en 1803, lo que supuso una mejora de rango para toda la rama de Kassel. Su hermana Augusta se casó con el príncipe Adolfo, duque de Cambridge, hijo de Jorge III.

El 12 de agosto de 1817, en Kassel, se casó con Jorge, gran duque de Mecklemburgo-Strelitz. De la unión nacieron cuatro hijos: Luisa, Federico Guillermo, que heredó el gran ducado, Carolina Mariana, casada con el futuro Federico VII de Dinamarca, y Jorge Augusto. Tras la muerte de su esposo en 1860, María mantuvo una intensa vida social y cultural. Siguió apoyando obras benéficas y artísticas y en 1861 organizó una corona de laurel de oro en honor de la reina María Sofía de las Dos Sicilias, para la que pidió a más de treinta princesas alemanas que donaran hojas grabadas. Durante la guerra austro-prusiana, pese a que Hesse se alió con Austria, impulsó llamamientos y ayudas para los soldados heridos de Mecklemburgo-Strelitz.

En 1876 murieron con pocas semanas de diferencia sus dos hijos menores, Carolina y Jorge, y ella asumió entonces el patronato del hospital Carolinestift. En 1878 encargó una iglesia conmemorativa en Remplin dedicada a sus hijos. Tenía ya residencia propia en Neustrelitz, el palacio Marienpalais, cuya construcción había impulsado en previsión de su viudedad. Murió en Neustrelitz a los 84 años y fue enterrada junto a su esposo en la cripta familiar de la iglesia de San Juan de Mirow.

Su legado se asocia sobre todo a la red de mecenazgo y a las obras de carácter religioso y benéfico que promovió, más que a una producción pictórica. Para la historia del arte, su caso ilustra el papel que las cortes alemanas desempeñaban como centros de encargo, sostén de instituciones culturales y representación pública.