
Petrus Christus fue un pintor primitivo flamenco que trabajó en Brujas durante la segunda mitad de la década de 1440 y las décadas siguientes, hasta su muerte hacia 1475 o 1476. Su nacimiento se sitúa hacia 1410-1420 en Baarle, cerca de Amberes y Breda, aunque la fecha exacta no se conoce. Su importancia se debe a que, durante el periodo que separa la muerte de Jan van Eyck en 1441 de la llegada de Hans Memling a la ciudad a mediados de los años sesenta, fue el pintor más destacado de Brujas, por entonces el gran centro pictórico de los Países Bajos. Además, sus obras atestiguan una búsqueda de la perspectiva lineal y del espacio unitario que lo sitúa como uno de los innovadores de su tiempo.
Llegada a Brujas
El primer dato seguro sobre su vida es la adquisición de la ciudadanía de Brujas el 6 de julio de 1444. En el documento se declaró hijo de un tal Pierre y natural de Baarle, en el ducado de Brabante. Durante mucho tiempo se pensó que había sido discípulo directo de Van Eyck, pero el hecho de que obtuviera la ciudadanía en 1444, tres años después de la muerte del maestro, plantea dudas. Si hubiera estado formado en el taller brujense en 1441, habría podido obtenerla de forma automática tras el periodo habitual de un año y un día. Por ello, muchos historiadores creen que pudo ser sucesor de Van Eyck en la escuela de Brujas sin haber sido su alumno, y que, en cualquier caso, su obra refleja también la influencia de otros maestros como Dirk Bouts, Robert Campin o Rogier van der Weyden.
Formación y relación con Van Eyck
La relación con Van Eyck se aprecia en el Juicio Final, de 1452, una tabla que forma parte de un tríptico desmembrado y que se conserva en Berlín. En ella simplificó el modelo eyckiano eliminando lo que consideraba superfluo, buscando una mayor sencillez y un lenguaje más cercano al público. Christus completó además dos obras inacabadas de Van Eyck a la muerte de este: el San Jerónimo de Detroit y la llamada Madonna Rothschild, conservada en la Frick Collection de Nueva York. Su panel izquierdo, con la Anunciación y la Natividad, muestra la combinación de influencias del Maestro de Flemalle y de Van der Weyden, cuyos estilos sintetizó. Esa mezcla de fuentes explica la complejidad de su evolución. Su Lamentación del Metropolitan, que se ha puesto en relación con el Descendimiento de Van der Weyden, es otro ejemplo de esa herencia cruzada.
Retratos y espacio interior
Christus fue también un notable retratista. En sus retratos de medio cuerpo siguió el modelo de Van der Weyden, pero situó a sus personajes en interiores verosímiles. El Retrato de sir Edward Grimston, de 1446, conservado en la National Gallery de Londres, es un buen ejemplo de esta solución. El mismo afán por ubicar a los retratados en espacios reales se aprecia cuando la figura se acerca al muro del fondo: el pintor introdujo molduras y cambios de iluminación para distinguirlos del habitual fondo neutro. Así ocurre en el Retrato de una muchacha de Berlín, de hacia 1470, que se cuenta entre sus obras más destacadas. Esta pieza, en la que el personaje aparece en un espacio definido por los paneles de la pared, muestra un tipo de retrato nuevo en la pintura neerlandesa. Christus había ensayado este formato ya en sus dos retratos de 1446.
La perspectiva de Fráncfort
La aportación más citada de Christus es su uso de la perspectiva lineal. La Virgen con el Niño entronizados y los santos Francisco y Jerónimo, fechada en 1457 y conservada en el Städel de Fráncfort, presenta un punto de fuga único que ordena toda la composición. Erwin Panofsky consideró que llegó a esta regla de manera empírica, algo que ni Van Eyck ni Van der Weyden habían alcanzado. Otra tabla pequeña, la Virgen y el Niño ante un pórtico, coronada por un ángel y conservada en el Museo del Prado, muestra un estudio espacial muy cuidado, con las líneas de las baldosas y de los escalones que convergen en un punto situado en la nariz de la Virgen. La correcta aplicación de la perspectiva geométrica, junto con algunas semejanzas con la pintura italiana, hizo pensar durante mucho tiempo en un viaje a Italia, que nunca ha quedado documentado.
Encargos italianos y ambiente de Brujas
Brujas era entonces residencia favorita de los duques de Borgoña y un próspero centro comercial con vínculos con el Mediterráneo. Esto explica que a Christus le llegaran encargos de España y de Italia. Buena parte de sus obras conservadas, aproximadamente treinta, proceden de esos países o salieron de ellos poco después de su realización. Se sabe que sus pinturas fueron compradas por italianos de la numerosa comunidad de mercaderes extranjeros de la ciudad. Algunos documentos sugieren que pudo coincidir en Milán con Antonello da Messina, a quien Giorgio Vasari presentó como discípulo suyo, algo que no puede confirmarse. Christus pertenecía a cofradías de alto rango, como la de Nuestra Señora del Árbol Seco, a la que también pertenecían los duques de Borgoña, y la de Nuestra Señora de las Nieves. Ambas pertenencias muestran sus buenas relaciones con la aristocracia y las autoridades urbanas. En 1463 colaboró en la decoración de dos tableaux vivants para la entrada triunfal de Felipe el Bueno en la ciudad.
Últimos años y legado
Christus se incorporó al gremio de San Lucas de Brujas y llegó a ser su decano en 1471. Según la documentación, murió en la ciudad probablemente antes del 13 de marzo de 1476, cuando su hijo ilegítimo Bastyaen ingresó como maestro en ese mismo gremio, pero después del 2 de septiembre de 1475, fecha en que todavía pagó su cuota. Es posible que durante sus últimos tiempos estuviera incapacitado para pintar. Durante siglos fue un artista casi anónimo, y su importancia se estableció gracias a los historiadores del arte del siglo XIX y, sobre todo, a los estudios modernos. Su legado está en la difusión de la perspectiva lineal entre los pintores del norte y en la sencillez de sus composiciones, que influyó en el paso del gótico tardío hacia una nueva forma de representar el espacio y el retrato.
Obras (18)















Retrato de un hombre, pintado al óleo por Petrus Christus en 1475 y realizado dentro del primitivo flamenco. La ficha solo indica que se trata de un varón retratado de medio busto, sin identificar a la persona. Conviene describirlo con prudencia: el interés de la obra reside en el tratamiento del rostro y la mirada, rasgos característicos del género en el siglo XV.

Pintura al óleo sobre tabla de roble, fechada en 1445 y atribuida a Petrus Christus, pintor del primitivo flamenco. Representa a la Virgen María con el Niño Jesús, un tema devocional muy extendido en el arte religioso de la época. Por su formato reducido, probablemente estaba destinada a la devoción privada, aunque no se conoce con certeza su encargo original. Se conserva en el Museo de Bellas Artes de Budapest.

Obra de Petrus Christus fechada en 1457, pintada al óleo sobre tabla de formato pequeño. Muestra a la Virgen María con el Niño Jesús junto a san Jerónimo, identificable por su presencia en la escena, y a san Francisco. Por tratarse de arte religioso, la pieza pertenece a la tradición devocional de la pintura flamenca del siglo XV. La ficha no aporta más datos sobre su encargo, por lo que conviene limitarse a lo que muestra la imagen.

Dónde ver su obra
- Museo Metropolitano de Arte Nueva York · 5
- Gemäldegalerie de Berlín Berlín · 3
- Galería Nacional de Arte Washington D. C. · 1
- Museo Nacional Thyssen-Bornemisza Madrid · 1
- Museo de Arte Timken San Diego · 1
- Colección de arte flamenco · 1
- Birmingham Museums Trust Birmingham · 1
- Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica Región de Bruselas-Capital · 1
- Museo de Arte del Condado de Los Ángeles Los Ángeles · 1
- Museo de Bellas Artes de Budapest Zugló · 1
- Museo Städel Fráncfort del Meno · 1
Curiosidades
Un orfebre con posible modelo real
Durante mucho tiempo la tabla Un orfebre en su taller, de 1449, se consideró una representación de san Eloy, patrón de los orfebres, y llegó a tener una aureola que desapareció en una limpieza posterior. Los análisis técnicos han revelado un dibujo subyacente muy elaborado para el rostro del orfebre, lo que sugiere un modelo real. Se ha propuesto que pudiera ser Willem van Vleuten, a quien Felipe el Bueno encargó en 1449 un regalo para María de Güeldres con motivo de su boda con Jacobo II de Escocia. Los protagonistas de la pareja que elige su anillo podrían ser ellos, aunque es una hipótesis.
Una mosca como firma
En el Retrato de un cartujo, firmado y fechado en 1446, aparece una mosca pintada justo encima del nombre del artista, en el parapeto que enmarca la figura. Es un efecto de trampantojo que parece posarse sobre la superficie real de la tabla. Esta clase de detalles muestra el gusto de los pintores flamencos por lo minucioso, una tradición que enlaza con la técnica de Jan van Eyck y con la de los manuscritos iluminados.
Una muerte registrada antes de tiempo
Los registros de Brujas dan a Christus por muerto ya en 1473, mientras que el Metropolitan Museum sitúa su fallecimiento en 1475 o 1476. La diferencia muestra la dificultad de fijar fechas en la vida de un pintor cuyos datos se conservan de forma fragmentaria. Durante siglos apenas se le citó por su nombre, y Giorgio Vasari casi no lo menciona entre los pintores de su obra.