Primo Conti (Florencia, 1900 – 1988) fue un artista italiano vinculado al futurismo, movimiento que marcó buena parte de su obra temprana. Su interés por el arte nuevo y su capacidad para moverse entre lenguajes distintos lo convierten en una figura interesante para entender la pintura italiana de la primera mitad del siglo XX.
Conti mostró un talento precoz en música, poesía y pintura desde muy niño. En 1913 conoció a los futuristas, y sus dibujos de esos años adoptaron formas plenamente futuristas, mientras su pintura combinaba Art Nouveau, fovismo, expresionismo y orfismo. Hacia 1917, tras encuentros con Giacomo Balla en Roma y con Filippo Tommaso Marinetti en Nápoles, se integró de forma definitiva en el movimiento. Entre 1917 y 1919 su obra derivó hacia un estilo metafísico.
Los años veinte fueron un periodo de exploración: manierismo, exotismo, pintura metafisica y gran pintura histórica y religiosa. En los treinta, su afiliación forzada al fascismo convivió con un rechazo interno, visible en su negativa a entrar en el grupo Novecento Italiano de Margherita Sarfatti. Su vuelta al escenario llegó con el diseño de decorados para el Maggio Musicale Fiorentino. Desde los cuarenta retomó temas futuristas, mucho antes de la revalorización oficial del movimiento. Entre 1948 y 1963 siguió la regla de los franciscanos, aunque continuó pintando. Gran parte de su obra se conserva en el Museo Primo Conti, en la Villa le Coste de Fiesole, cerca de Florencia.