
Wäinö Aaltonen (Karinainen, 1894 – Helsinki, 1966) fue uno de los escultores más destacados de Finlandia en la primera mitad del siglo XX. Hijo de un sastre, estudió dibujo y pintura entre 1910 y 1915 en la Escuela de Dibujo de la Asociación Artística de Turku, donde recibió clases de pintura de Victor Westerholm, aunque su vocación acabó decantándose por la escultura. Gozó de un prestigio notable en su país, y su figura llegó a asociarse con el nacionalismo finlandés de su tiempo, lo que explica la importancia de su obra pública.
Gran parte de su formación como escultor fue autodidacta. Aprendió a trabajar el mármol con su pariente Aarre Aaltonen y trabajó como aprendiz de cantero en Hirvensalo. Un viaje a Italia en 1923 le puso en contacto con el cubismo y el futurismo, influencias que se aprecian sobre todo en sus pinturas y que también se perciben, más moderadas, en sus esculturas de corte naturalista. Trabajó el bronce, el mármol, el granito y la madera, y el vidrio en algún caso, y se le considera uno de los pioneros, a comienzos del siglo XX, del tallado directo en piedra.
Tras la proclamación de la República de Finlandia y durante la Primera Guerra Mundial realizó varios monumentos conmemorativos. Su estatua de Paavo Nurmi, fechada entre 1924 y 1925, y un busto de Jean Sibelius de 1928 son quizá sus obras más conocidas fuera del país; de la primera existe una copia frente al estadio de Helsinki y otra fue donada al parque del Museo Olímpico de Lausana. Entre sus trabajos figuran también el monumento a la liberación finlandesa de Mikkeli (1921), la estatua de Aleksis Kivi en Tampere, las esculturas del puente Hämeensilta en la misma ciudad, el retrato de la princesa Luisa de Suecia (1942) y La Diosa de la Libertad coronando a la juventud (1939-1940).
Cuando se construyó la nueva sede del Parlamento finlandés, el arquitecto Johan Sigfrid Sirén habría querido encargarle las esculturas de forma directa, pero se convocó en su lugar un concurso abierto, y el conjunto Trabajo y futuro de Aaltonen resultó ganador. Su obra se mostró también fuera de Finlandia: en 1927 organizó una exposición en Estocolmo. Las esculturas doradas que completó en 1932 se fundieron en bronce tras su muerte. Casado en cuatro ocasiones, fue padre del arquitecto Matti Aaltonen, quien junto a Irma Aaltonen proyectó el Museo Wäinö Aaltonen de Arte de Turku. Su legado perdura sobre todo en los espacios públicos de Finlandia y en ese museo que lleva su nombre.
Maestros y alumnos
Estudió con
- Victor Westerholm 1860–1919