Niños inflando una vejiga
Francisco de Goya, 1777

Niños inflando una vejiga es uno de los cartones que Francisco de Goya pintó para tapices, un encargo de la corte destinado a decorar las estancias reales. Según las fuentes consultadas, la obra se concibió como sobrepuerta para el comedor de los Príncipes de Asturias en El Pardo, un lugar donde los cuadros de esta serie servían tanto de ornamento como de imagen amable para la vida palaciega.
En la escena, un grupo de niños juega con una vejiga que hinchan con el esfuerzo de sus pulmones. Sus ropas delatan que pertenecen a familias acomodadas del campo, aunque el ambiente es sencillo y cercano. Al fondo, las criadas que los vigilan conversan entre sí sin dejar de atender a los pequeños, detalle que sitúa la escena en un entorno cotidiano y reconocible.
Lo más llamativo es la captación del instante. Goya recoge el momento preciso en que la vejiga se hincha, con una naturalidad que casi parece instantánea. Se percibe el esfuerzo de los niños y la complicidad que los une, rasgos que lo emparentan con otros trabajos de la serie, como Muchachos cogiendo fruta, una de las primeras muestras del interés del pintor por la infancia y su vivacidad. El estilo y el tono alegre y popular recuerdan también a La cometa o a El bebedor, cartones destinados igualmente al comedor real.
El cuadro se enmarca en un gusto cada vez más extendido en la nobleza por las escenas de la vida popular, incluidas las de majos y majas, con las que se buscaba reflejar el ambiente del pueblo llano. Como otros cartones de la serie, la obra se contempla desde un punto de vista bajo, y el paisaje que suele aparecer en estos cuartos se manifiesta aquí sobre todo en la figura de las ayas que acompañan a los niños.
- Pintor
- Francisco de Goya
- Fecha
- 1777
- Técnica
- óleo, lienzo
- Medidas
- 116 × 124 cm
- Museo
- Museo del Prado, Madrid
Otras obras de Francisco de Goya











