Retrato de María Tudor
Antonio Moro, 1554

Este retrato de María Tudor, pintado por Antonio Moro en 1554, muestra a la reina inglesa de cuerpo entero y con gesto contenido. Fue concebido en el marco de su boda con Felipe II, un enlace de carácter político que duró apenas cuatro años, pues la reina murió joven. La pintura se hizo por encargo de Carlos V, que había impulsado el matrimonio de su hijo con María, y el emperador conservó el cuadro consigo hasta su retiro en Yuste, señal del aprecio que le tenía.
Lo más llamativo es el equilibrio entre la fidelidad al modelo y la dignificación de la figura. Moro suavizó los rasgos que en otras efigies aparecen más duros y envejecidos, y logró un rostro de gran precisión. Los colores son apagados; el sobretodo, que originalmente era morado, se ha oscurecido hacia tonos pardos por la alteración del pigmento azul. En la mano sostiene una rosa, alusión a la dinastía Tudor, y un broche con un diamante y una perla en forma de lágrima destaca sobre el pecho. La tradición atribuía estas joyas a piezas célebres de la corona española, pero investigaciones recientes lo desmienten, pues documentos ingleses muestran que pertenecían a los Tudor desde antes.
- Pintor
- Antonio Moro
- Fecha
- 1554
- Técnica
- tabla, óleo
- Medidas
- 109 × 84 cm
- Museo
- Museo del Prado, Madrid
- Movimiento
- Primitivo flamenco
- Género
- retrato
- Representa
- abrigo, Renaissance clothing, Rosa Tudor, María I de Inglaterra, gema, Mary Tudor pearl
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