San Antonio Abad y san Pablo ermitaño
Diego Velázquez, 1634

Este cuadro de Diego Velázquez, fechado en 1634, reúne en una sola escena el episodio que la Leyenda dorada de Santiago de la Vorágine cuenta sobre el encuentro entre san Antonio Abad y san Pablo de Tebas, el primer ermitaño. Según el relato, Antonio, retirado al desierto, recibió en sueños la noticia de que otro hombre le había precedido en esa vida solitaria, y decidió buscarlo. Para llegar hasta él fue guiado por un centauro y un fauno, que Velázquez sitúa a la izquierda, en segundo término, como indicios de un paisaje agreste y casi irreal.
La acción principal ocurre ante una gran roca de la derecha, donde se ve a Antonio llamando a la puerta de la cueva de Pablo. Al mediodía, el cuervo que cada día llevaba una hogaza al ermitaño aparece con una doble ración en el pico, un detalle que da a la escena su tono de hospitalidad compartida. Después de comer, Antonio emprende el camino de vuelta, pero al regresar a la cueva encuentra a Pablo muerto, arrodillado en actitud de oración. Esa figura, en el centro de la composición, es el núcleo del cuadro. Como no puede excavar una tumba, unos leones se encargan de cavarla, escena que aparece en la zona izquierda.
La obra no elige un instante concreto del relato, sino que lo despliega en varias escenas a la vez, algo habitual en la pintura de la época pero poco frecuente en la producción religiosa de Velázquez. Según la información disponible, el cuadro se encargó para decorar la ermita de San Pablo en los jardines del Palacio del Buen Retiro, y hoy se conserva en el Museo del Prado. Es una de las pocas pinturas de tema religioso de Velázquez y permite ver cómo el pintor sevillano combinaba la narración con un gran sentido del espacio y del paisaje.
- Pintor
- Diego Velázquez
- Fecha
- 1634
- Técnica
- óleo
- Medidas
- 261 × 192 cm
- Museo
- Museo del Prado, Madrid
- Género
- arte religioso, pintura del Barroco
- Representa
- Antonio Abad, Corvus corax, Pablo de Tebas
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